La noche del 29 de marzo del 2017, mientras me bañaba, me froté un prurito en la nalga izquierda, pegado a los limites donde empezaba mi ano, y fue en ese entonces cuando me acordé de Rithcal (Rahed, el señor perfecto, el mejor del mundo), y creí oportuno hacerle un homenaje digno de él. Los minutos que estuve en la ducha fueron los suficientes para maquinar un plan que me permitiría engañarlo (y así pasó, en efecto). Con mi inteligencia y mi creatividad logré obtener una foto con la que se dispuso a hacer una competencia de belleza conmigo. Y fue así, como Rithcal fue derrotado por aquello que él tanto idolatra. Su propio Ego. Como pueden leer, sólo han bastado un par de minutos para moldear un plan lo suficientemente sutil para vencerlo. No pensaba tomar represalias contra esta querida criatura, comparada a una pústula infecciosa a punto de reventar, puesto que yo no me presto a juegos de tan bajo nivel. Sin embargo el se lleva todos los méritos de esta hazaña; ¡Los aplausos deben ...